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martes, 25 de diciembre de 2012

Pastorela tradicional del Teul: teatro comunitario vivo y pujante



Foto: José Antonio Huerta Gutiérrez
Peregrinar de la Pastorela de la Anunciación del Arcángel San Gabriel
del Teul de González Ortega


Hugo Ávila Gómez
La Labor
Vigías del Patrimonio Cultural del Teul
Comité Pueblo Mágico


Vamos queridos pastores
a ver al divino verbo
acompañados de cisnes
de cenzontles y jilgueros
acompañados de cisnes
de cenzontles y jilgueros.

Las piedras parecen soles
y los árboles luceros
porque del sol de justicia
reciben su lucimiento

Teul de González Ortega; 25 de diciembre de 2012.- En tiempos anteriores, sin televisión, sin aparatos de radio, ni teléfonos celulares, ni vehículos, las pastorelas eran la fiesta más importante de cada rancho y de cada comunidad rural. En la Barranca del Lobo y en la Rusias (municipio del Teul) por ejemplo, nueve días duraba la velación, antes de la fiesta de la Santa Cruz, para el 3 de mayo. Quien organizaba la festividad, en su casa recibía a los actores de la pastorela y al resto de la comunidad que iba a ver los ensayos. También se rezaba y se cantaba. El mero día 3 de mayo era la fiesta principal. Los actores se vestían con su mejor ropa de actuación y se ataviaban con esmero y buen gusto sencillo. Alrededor del patio se instalaban puestos de cacahuates, habas tostadas, semillas de calabaza, ponteduro, pinole, atole gordo, dulces de leche, dulces de chilacayote y dulces de calabaza. Así como también había puestos de mole y de arroz. La gente acudía hasta apretujarse en aquel patio amplio, regado y aplanado.
El templete era arreglado especialmente para la ocasión con tablones de madera, vigas y horcones. Todo de madera para darle sonoridad al golpeteo rítmico de la danza de aquellos hombres calzados con huaraches nuevos. Madera barata sobraba en aquellas épocas que se creía que los bosques eran infinitos.
El vestuario que hoy vemos, blanco, de manta, limpio y bien planchado; el tamaño de los báculos y los coloridos adornos con que remata la cresta del bastón. Y, sobre todo, el texto, los diálogos, los personajes y el guión. Todo lo que se hace ahora es igual a la pastorela que se representaba en 1840, en El Platanito, municipio de San Martín de Bolaños, Jalisco, antecedente remoto de lo que ahora es la pastorela que se representa año con año en el Teul.
Esta historia comienza casi a finales de la primera mitad del siglo XIX, cuando el señor Pedro Bobadilla, habitante de El Platanito, se hizo de una imagen del Santo Niño de Atocha y también compró el coloquio de la pastorela La Anunciación del Arcángel San Gabriel a unos arrieros que iban rumbo a la playa de Jalisco. Y ahí mismo empezó a organizar las representaciones de dichos diálogos. Para esos años, don Pedro tenía entre sus hijos a uno llamado Jesús, que siendo niño participó en esta pastorela.
Por motivos que no sabemos, Jesús Bobadilla se vino a radicar al Teul y estableció su vivienda en la Barranca del Lobo, por el rumbo de la Mesa Colorada. Con él vino su familia, la imagen del Santo Niño de Atocha y la tradición de representar la pastorela de La Anunciación del Arcángel San Gabriel. Este gusto y esta devoción se fueron transmitiendo de padres a hijos y éstos a los nietos, bisnietos y tataranietos.
Junto con don Jesús Bobadilla (y después de él), la pastorela fue reproducida por sus hijos, parientes, amigos y vecinos del rancho. La señora Domitila Bobadilla, hija de Jesús, enseñó esta tradición a su hija Dolores Doñate Bobadilla, quien a su vez se casó con el señor Atanasio Jacobo Covarrubias, quien con sus hermanos Pablo y Nabor siguieron haciendo las representaciones de este Coloquio, por los años siguientes al fin de la Guerra Cristera, 1931, 1932 y los años posteriores.
En esta pastorela de la década de 1930, que se hacía en el rancho la Barranca del Lobo, participaron, entre otras, las siguientes personas: Pedro Marín y Primitivo Marín, como capitanes. Nabor Jacobo Covarrubias y Manuel Marín, ermitaños primero y segundo, respectivamente. Salvador Uribe era el Arcángel San Miguel y la niña María Guadalupe Doñate Bobadilla, la hacía de Gila. Otros actores eran Atanasio Jacobo Covarrubias y Pablo Jacobo Covarrubias.
Para los años de 1950, don Miguel Serrano tenía una cruz de madera rústica que se había encontrado en el cerro, y así, casi en estado natural y con un poco de labranza, la había convertido en el símbolo de la adoración de los días 3 de mayo. En la casa de don Miguel se organizaba la fiesta. 9 días de velación con ensayos, oraciones y personas que asistían a ver aquellos preparativos de la fiesta. El día 2 de mayo se daba el ensayo final y el 3 de mayo, día de la Santa Cruz, era la representación formal con el vestuario de gala. Ese día hasta dos representaciones de la pastorela se hacían. De modo que la fiesta andaba terminando a las 2 ó 3 de la madrugada, ya que la pastorela dura cerca de horas y media. Y a esa hora la gente volvía a sus casas entre aquellos caminos pedregosos y ásperos. Eso era lo de menos. Lo primordial era participar de aquella fiesta desbordada de colores, cantos, danzas, sabores, diálogos, que era la pastorela en la Barranca del Lobo, las Rusias y la Mesa Colorada.
Los actores de ese tiempo eran todavía Atanasio, Pablo y Nabor Jacobo Covarrubias, Primitivo, Pedro y Manuel Marín; Indalecio Uribe Bobadilla, que la hacía de Luzbel; Miguel González Hernández que representaba a Asmodeo; Maximiliano Jacobo Godoy, que tenía el papel del Indio; Angel Jacobo Pinto la hacía del Arcángel San Miguel y Gila era representada por Isabel Jacobo Pinto.
Para el año 1969 todavía sobrevivía esta pastorela. Aunque poca, pero seguía habiendo gente en la Barranca del Lobo y en las Rusias. Fue idea de don Santiago Llamas y de don Encarnación Rivera invitarlos a presentarse al Teul en ese año. El evento fue en el auditorio municipal que ese día tuvo un lleno, que hasta la fecha muchas personas recuerdan con agrado. Fue tanto el éxito del evento que don Santiago y don Encarnación decidieron organizar su propia pastorela en el pueblo del Teul, en base al libreto, el teatro y la vestimenta de la pastorela que acababa de presentarse.
En esta pastorela que se hizo en el pueblo del Teul, participaban las siguientes personas:  José Llamas, Indalecio Uribe, Julián Domínguez Bobadilla, Jesús Dávila Jiménez, Maximiliamo Jacobo Godoy, José Jacobo Vela, Salvador Rosales, Salvador Jacobo; los hermanos Cruz Manuel, Isaías y Heliodoro Jacobo Doñate; Salvador y Manuel Cárdenas Bobadilla; Jesús Cervantes Espinoza, Jesús Marín Bobadilla, Domingo Romero Serrano, Jesús Mercado Cortés, Gumaro Barajas Gaeta, María Cárdenas Bobadilla, Manuel García, Ángel Espinoza.
Se presentaron en toda la década de 1970 y también en la de 1980. Más o menos, alrededor del año de 1994 se suspendieron las representaciones. Los actores se fueron acabando. Se cansaban unos, otros se dedicaron sólo a sus ocupaciones personales y otros tantos emigraron a otras tierras a buscarle a la vida.
En el año 2010 nuevamente revive el espíritu de la pastorela tradicional. Cruz Manuel Jacobo Doñate y su esposa Margarita Cortés Jacobo, acompañados de Olga Carina Ambriz González, deciden reunir a un grupo de amigos y vecinos para volver a presentar la pastorela de la Anunciación del Arcángel San Gabriel.
Cruz Manuel y Margarita habían participado en la pastorela de la década de 1970. Ahí se conocieron los dos y al poco tiempo se casaron. Ambos conocían el texto y se acordaban de buena parte de las danzas y de los cantos. Doña Margarita, con suma paciencia, fue descifrando los garabatos de la pastorela de la Barranca del Lobo y pasó en limpio todo el coloquio a un cuaderno que aún conserva y es el que les sirve de base para la preparación de los ensayos.
Pero todo lo anterior no fue suficiente. Había pasos de las danzas y ritmos de los cánticos que no recordaban. Tuvieron que acudir a la memoria y la ayuda de la señora María Guadalupe Doñate Bobadilla, aquella persona que cuando era una niña de cinco años empezó a tomar el papel de Gila en Las Rusias, y cuando se casó fue a vivir a Tepechitlán, donde hasta la fecha vive.
Juntando los recuerdos de los tres volvieron a dar vida a los diálogos, a los pasos de las danzas y a los cantos de la pastorela. Este esfuerzo dio frutos por primera vez en diciembre de 2010, cuando se presentaron la víspera de Navidad y a principios del año siguiente. En diciembre de 2011 ya intervinieron como parte del programa de la Feria del Mezcal. Y lo mismo ocurrió en este mes de diciembre de 2012.
Cruz Manuel Jacobo Doñate, debemos decirlo, es hijo de aquel señor Atanasio Jacobo Covarrubias y de doña Dolores Doñate Bobadilla, bisnieta de Pedro Bobadilla, el hombre que sabemos compró a unos arrieros la imagen del Santo Niño de Atocha y el Coloquio de la Pastorela La Anunciación del Arcángel San Gabriel, y dio inicio a la tradición de representar esta pastorela en la región. Por cierto, ese Santo Niño de Atocha, por muchos años se veneró en la capilla que se le construyó en el rancho del Tirador. Esa devoción terminó cuando El Tirador quedó vacío y ahora la imagen se conserva en la casa de alguno de los descendientes de aquellas familias.
El lunes 24 de diciembre de 2012, a partir de las seis y media de la tarde, tuvimos la oportunidad de ver nuevamente este Coloquio que se compone de diálogos, cantos y danzas, con que se teje la historia de los pastores que van camino al portal de Belén y tienen que luchar contra las tentaciones y los poderes del demonio, hasta lograr, después de mil trabajos, llegar al sitio donde ha nacido el sol de justicia y desde donde todas las cosas reciben su lucimiento.

(Con información de don Cruz Manuel Jacobo Doñate y doña Margarita Cortés Jacobo)

lunes, 26 de diciembre de 2011

La Pastorela Anunciación del Arcángel San Gabriel: teatro comunitario que inspira

Hugo Ávila Gómez

Emerson creía que en lo cotidiano se guardan signos propicios para los días venideros. Por eso es conveniente explorar lo cercano, lo humilde, la filosofía de la calle, la literatura de los pobres, el significado de la vida doméstica. Estrechar entre los brazos todo lo común e inclinarse al pie de lo familiar y lo sencillo. Lo cercano no es menos maravilloso que las cosas remotas. Lo cercano explica lo lejano. La gota es un pequeño océano.

El sábado 24 de diciembre hubo en el Teul un evento como los que encantaban a Emerson. Se presentó la pastorela La Anunciación del Arcángel San Gabriel. Esta pastorela no es de ahora, viene de más antes. Nadie sabe la fecha exacta de su creación ni los años que lleva representándose. Por los diálogos, el lenguaje usado y los nombres de los personajes se puede entender que es una obra que tiene por lo menos 150 años de antigüedad, si no es que más.

El nombre de pastorela se debe a las representaciones lírico-humorísticas que cantaban los trovadores medievales. Pastorela es diminutivo de pastora y en estas obras se narra cómo una mujer campesina tiene que recurrir a su ingenio e inteligencia para zafarse de las trampas y engaños de un caballero que intenta enamorarla con no tan buenas intenciones.

Al mismo tiempo, en el Medievo europeo se hacían autos sacramentales para representar escenas bíblicas que mediante imágenes, relatos, diálogos, poesía, cantos y música los agentes eclesiásticos realizaban parte de su labor evangelizadora.

Cuando llegan a la Nueva España los primeros frailes, se dieron cuenta del desamparo en que habían quedado los indígenas, privados de cultura, religión, gobierno propio y, en muchos casos, de su libertad. Asimismo, advirtieron el gusto por el teatro de aquellos nativos de estas tierras. Pronto indagaron que en sus ceremonias rituales, los indígenas se valían de la lectura de poemas, de representar con movimientos a animales a los que atribuían poderes misteriosos; así como también cantaban y realizaban acrobacias.

De esta manera los religiosos franciscanos, dominicos, agustinos y jesuitas decidieron utilizar el teatro como medio para propagar la nueva doctrina entre aquellos habitantes del Nuevo Mundo, necesitados de consuelo y de protección en un ambiente hostil en su propia tierra.

Los autos sacramentales y las pastorelas de la Vieja Europa se transformaron en las pastorelas mexicanas, en donde se hacían representaciones, de autor anónimo, con escenas del nacimiento del niño Jesús. Las composiciones eran en verso y empleaban el lenguaje, los elementos y los símbolos del mundo rural indígena. Igualmente, incorporaron todo aquello que tanto gustaba a los antiguos pobladores prehispánicos: la música, la danza, los cantos, el lenguaje florido y los símbolos que aludían a las bellezas de la vida cotidiana. Todo ello hizo que las pastorelas fueran eventos muy atractivos para la gente que vivió en la época virreinal en nuestro país. Y se representaban para el día 24 de diciembre y el 6 de enero, y en algunas regiones para el día 3 de enero, Día de la Santa Cruz.

Con el tiempo, los frailes fueron dejando sus parroquias en manos del clero secular y diocesano, dependiente directamente de los obispos. Dejaron de atender a la mayoría de la feligresía de la Nueva España y, entre otras cosas, privaron al pueblo de dirigir y acompañar las representaciones teatrales donde los pastores se dirigen al portal de Belén para adorar al Niño Dios, con ayuda del arcángel Miguel o Gabriel, soportando las tentaciones y tropiezos que les ponía Luzbel a lo largo del camino.

Sin embargo, la tradición de la pastorela había arraigado en el corazón del pueblo mexicano, que para entonces ya no era sólo indígena, sino que lo mestizo venía a formar un nuevo rostro a la diversidad de la población novohispana. Aun sin sacerdotes interesados en las pastorelas, los habitantes de ranchos, comunidades, pueblos y barrios urbanos se siguieron organizando para representar fielmente las pastorelas tan queridas por ellos. Es la propia gente quien guarda la memoria oral de los versos de las pastorelas y, en muchos casos, ellos mismos empezaron a escribir los coloquios para que el paso del tiempo no borrara la herencia dejada por los antiguos primeros evangelizadores de la Nueva España. Preparan con esmero los atuendos de los personajes: pastores, Gila, ermitaños, ángeles, demonios y la familia del niño Jesús. Y hacen todos los ensayos necesarios para realizar unas representaciones bien logradas.

En el caso de Zacatecas, la mayoría de municipios cuentan con al menos una pastorela. En todos los casos, son las personas de la comunidad quienes cuidan que esta tradición siga en pie. Y ajenos a la dinámica de la sociedad moderna, que todo lo vuelve negocio y espectáculo, los habitantes de ranchos, barrios y pueblos mantienen viva la pastorela como un acto de fe, de devoción a sus creencias y de gusto por reunir a la comunidad en convivencias alegres y amistosas.

La pastorela que se representa en el Teul de González Ortega lleva el nombre de La Anunciación del Arcángel San Gabriel. No se conocen datos acerca de su antigüedad. Se supone que es, por lo menos del siglo XIX. La señora María Guadalupe Doñate Bobadilla es la sobreviviente de más edad de la pastorela que se presentaba apenas unos cuantos años después de la Guerra Cristera. En aquel tiempo, ella era una niña de ocho años de edad y ya le empezaron a asignar un papel para actuarlo. Con el tiempo, muchos años la hizo de Gila. Por eso conoce tan bien los diálogos y todo lo que tiene que ver con la pastorela. Fue ella, doña Lupe, quien informó a Cruz Manuel Jacobo Doñate, su sobrino, cómo eran los pasos de las distintas danzas, así como las tonadas de los cantos que aparecen a lo largo de los coloquios de la pastorela que dura cerca de dos horas.

El señor Cruz Manuel Jacobo Doñate, desde su juventud participa en esta pastorela que alrededor de 1995 dejó de representarse. Con la decisión de revivir esta obra, el año pasado fue a visitar a su tía Lupe que vive en Tepechitlán y ella le ayudó a recordar versos, pasos y tonadas de la pastorela. De regreso, Cruz Manuel, ayudado por Olga Karina Ambriz González, invitaron a un grupo de amigos y vecinos a ensayar la pastorela. Anteriormente los personajes, salvo Gila y la Virgen María, eran todos actuados por hombres. Pero en esta ocasión no pudieron integrar el elenco como marca la tradición y ahora ocurre lo contrario: casi todos los personajes son ocupados por mujeres, señoras y muchachas, y solamente son representados por hombres los dos ermitaños, dos pastores, además de Bartolo y el señor San José.

¿Por qué vale la pena poner atención en el trabajo de estas personas que hacen la pastorela del Teul? ¿Qué signos propicios encontramos en esta obra para los días y años venideros?

Observamos la creatividad del pueblo. De todos los participantes, sólo tres personas habían tenido la experiencia de ser parte de la pastorela en la década de los 70, 80 y 90 del siglo pasado. Todos los demás llegaron por invitación o porque en su familia permanece la memoria de la pastorela a través del recuerdo y las historias de los abuelos y padres. Eso quiere decir que había que hacerlo todo. En la familia de Cruz Manuel Jacobo Doñate recuperaron el texto de la pastorela y con manos inexpertas en letras, escribieron los diálogos completos. Es la única versión escrita que se conoce. Luego, del recuerdo de los integrantes más antiguos surgieron los vestuarios, los báculos de los pastores, la recreación de los diálogos, el ensayo de las diferentes danzas y los tonos de los diversos cantos que aparecen a lo largo de la representación. Toda la obra surgió de la inventiva y del trabajo creativo de quienes participan en el grupo. Ellos solos se organizan como pueden, sin patrocinios, ni apoyo de ningún tipo de personas o instituciones ajenas a la experiencia de la pastorela. Es digno de reconocerse la iniciativa y la capacidad de creación de este grupo de personas. Así surgieron los pantalones, camisas y blusas blancas; también los vistosos y elegantes báculos, el vestuario de los demonios y ermitaños, los morrales de los pastores.

La pastorela es una antigua tradición que sobrevive gracias al cariño, la memoria y el trabajo de un grupo de personas que por puro gusto se decidieron revivir una representación que hacía 15 años no se realizaba. Este es un buen ejemplo de cómo puede ser el rescate de las tradiciones y del patrimonio cultural inmaterial. Lejos de la cultura universitaria que frecuentemente se queda en el discurso hueco, en la investigación para acumular puntos en la carrera escalafonaria y muchas veces alejada de la práctica social, la pastorela del Teul muestra cómo la gente del propio pueblo, con interés genuino y con una motivación fuerte se dedican a recuperar y cuidar con entusiasmo una obra del teatro comunitario de esta región de Zacatecas.

Con frecuencia esperamos que sean los especialistas quienes rescaten el patrimonio cultural local y la microhistoria. Esperamos que otros hagan lo que está en nuestras manos; esperamos que gente extraña aprecie los tesoros de la cultura propia para empezar a fijarnos en las cosas valiosas que crearon las generaciones pasadas. En este caso, el trabajo del grupo comunitario que recrea la pastorela La Anunciación del Arcángel San Gabriel nos enseña que sólo es necesario estrechar entre nuestros brazos lo común, valorar lo cercano, inclinarnos ante lo familiar, desempolvar las costumbres que tuvieron sentido para la vida de las generaciones que nos antecedieron, costumbres que ahora pueden ayudar a devolver el dinamismo, la confianza y la creatividad que tanta falta hacen en nuestros ambientes donde predomina el mal gusto, la frivolidad, el desarraigo, la dependencia por las creaciones foráneas, la inutilidad para crear nosotros mismos las soluciones a la problemática local.

Lo que buscamos, lo tenemos. No hay que pedir, hay que dar de la riqueza que nace de la vida interior, de la fraternidad, de la confianza, de la amistad, del amor por el pasado, de la cercanía con lo mejor de nuestras tradiciones. Este parece ser el mensaje del grupo de teatro comunitario dirigido por Cruz Manuel Jacobo Doñate y Olga Karina Ambriz González.

A fin de cuentas, este es centro del mensaje de la Navidad: ha nacido el niño que nos muestra el camino, la verdad y la vida, a través del amor al prójimo, de la simplicidad de vida, de dar lo mejor de nosotros mismos, de pedir perdón y de perdonar a quienes nos ofenden, de hablar con sinceridad, de buscar relaciones humanas cordiales y amistosas, de trabajar por espacios humanos donde predominen el amor, la justicia, la alegría, la buena fe, la ayuda mutua, la confianza, el respeto, el cuidado por la naturaleza y el trabajo realizado con gusto. Esta es la experiencia de quienes hacen y quienes presencian la pastorela La Anunciación del Arcángel San Gabriel. Un teatro comunitario que refleja la vida y que inspira a vivir de una forma sencilla y auténtica.


jueves, 22 de diciembre de 2011

La Apuesta, Pastorela del Grupo de Teatro Parroquial del Teul


El grupo de teatro parroquial del Teul, Nosotros los Pobres, presentó este jueves 22 de diciembre, la pastorela "La Apuesta", que narra las dificultades que tuvieron que pasar los pastorcitos para llegar al portal de Belén. Con un guión adaptado por Osvaldo Ávila, la obra utiliza lenguaje y situaciones contemporáneas para explicar el clásico mensaje de las tentaciones que el diablo presenta a los pastores para impedir que lleguen a adorar al Niño Jesús.

Nuevamente el Teatro Parroquial "José Isabel Flores"  fue llenado por el público que siguió con atención el divertido combate entre las fuerzas del bien contra las fuerzas del mal. La pastorela La Apuesta gira en torno al argumento de la apuesta que hicieron el arcángel Gabriel y Luzbel sobre si los pastores llegaban o no al portal de Belén. Gabriel haría todo lo posible por ayudar a los pastores y Luzbel a tratar de impedirlo con todo tipo de tentaciones que hicieran caer la débil naturaleza humana.

En esta ocasión fueron criticados los vicios humanos de la gula, la lujuria, la ambición por el dinero, el robo, que en distintos momentos se presentaron como tentaciones de los diablos a los pastores para impedirles su llegada a Belén.
La pastorela tuvo buena dosis de sabor y picante. Chistes, albures, frases célebres de personajes teulenses como Chicho Campos ("De Navidad quiero dos muñecas, pero que sean infables"), críticas a la manipulación, al desprestigio y al cinismo de la clase política. Elementos todos que pertenecen a la cultura del pueblo mexicano y la gente agradece que se haga público lo que en privado forma parte del decir y del pensar popular. 

Adicionalmente, la obra también cumple con la función tradicional de las pastorelas, que es portar el mensaje cristiano de que la Navidad es el acontecimiento cumbre de la humanidad, con el cual se pueden soportar tentaciones, penas, sufrimientos, vicios, desaires y opresiones de quienes detentan el poder. Todo esto pasará, pero la misericordia, el amor y la solidaridad se quedarán. Este es el esperanzador mensaje que fue comunicado a los espectadores que llenaron todos los asientos del Teatro Parroquial.

La pastorela fue representada por Miguel Ángel Avila Murillo, Sandra Rivas García, Marlen Carrillo González, J. Guadalupe Ávila Gómez, Nancy Lucía Rocha González, Roberto Jacobo Cortés, Osvaldo Avila Murillo, Karla Gabriela González Cervantes, Claudia Alejandra González Quiñones, Lucía Rivas García y Francisco Javier Correa Ramírez.

Al final, se hizo un reconocimiento a Teresa de Jesús Enríquez Gaeta, directora del Viacrucis Viviente que se representa en Semana Santa e integrante del grupo de teatro parroquial, quien cierra este ciclo de su vida para emprender nuevos proyectos.

viernes, 7 de enero de 2011

LA PASTORELA EN EL DIARIO NTR. VIERNES 7 DE ENERO DE 2011

http://ntrzacatecas.com/
Nota publicada en El Diario NTR, el día de hoy, viernes 7 de enero de 2011            Texto y  fotos de La Labor. Noticias del Teúl de González Ortega.

lunes, 3 de enero de 2011

PASTORELA "LA ANUNCIACIÓN DEL ÁNGEL GABRIEL"

Frente del tríptico distribuido en la pastorela presentada el 2 de enero de 2011

Integrantes de la pastorela teulense

Este tríptico fue repartido durante la presentación de la pastorela. Domingo 2 de enero de 2011.

Pastorela Tradicional

Pastorela "La Anunciación del Ángel Gabriel"
Este domingo 2 de enero de 2011 se llevó a cabo la segunda representación de la pastorela "La Anunciación del Ángel Gabriel", por parte del grupo comunitario de teatro del Teúl de González Ortega. 

En esta ocasión se presentaron en la Plaza de Abajo, ante un público numeroso y atento al desarrollo del coloquio que narra el camino de los pastores a Belén, las seducciones de Luzbel y la defensa que hace de ellos el arcángel San Miguel.

Ermitaño en primer plano. Al fondo, los pastores.
Una presentación que incluye teatro, danza y música, rescata esta tradicional forma de celebrar la fiesta de Navidad en pueblos y rancherías.

La primera presentación la hicieron el 23 de diciembre de 2010, en los Portales de la calle Trinidad Cervantes, y con ello retoman una vieja costumbre de presentar pastorelas con motivo de las fiestas religiosas de Navidad  y del 3 de mayo, día de la Santa Cruz.

PRESENTACIÓN

La Labor es un espacio común donde podremos encontrarnos con el gusto de platicar, estar informados, revivir recuerdos entrañables, investigar la historia local, rescatar las pláticas de más antes, conocer los últimos acontecimientos, compartir las buenas nuevas y, sobre todo, para tender puentes de entendimiento y comprensión entre personas ligadas al terruño del sur de Zacatecas.

¡Bienvenid@s!