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domingo, 3 de agosto de 2014

El sol pasa por el cenit del Teul, pero también es tiempo de recordar a las personas que hicieron este pueblo: Luis Sandoval

Así es mi pueblo, libro de fotos del Teul y escritura de Luis Sandoval Godoy






El sol pasa sobre el cenit del Teul, vivimos un presente con momentos importantes, en los que se construyen cosas dignas. Pero también tenemos el deber de mirar hacia atrás y cuidar la memoria de los teulenses que forjaron este pueblo. Ellos han levantado todo lo que ahora disfrutamos. Ellos han hecho la historia del Teul, que ahora a nosotros nos corresponde continuar. Con estas palabras, el sábado 2 de agosto, Día del Hijo Ausente, don Luis Sandoval Godoy intervino durante la presentación del libro, Así es mi pueblo, libro número 56 de la larga lista en la creación de este teulense apasionado de su tierra.
Así es mi pueblo, es libro de fotografías del Teul, tomadas por personas del pueblo. Don Luis Sandoval se detuvo en cada fotografía. Miró con atención. Afinó el oído. Y escribió. Lo que sale del corazón. 
Un libro compuesto de textos breves y de fotos donde aparecen monumentos de valor histórico, lugares, personas, oficios, paisajes naturales. Don Luis describe. Cita al poeta. Anota el sentido que para los teulenses tienen determinados sitios. 
Así es mi pueblo, un recorrido por sitios que representan la identidad teulense: el templo parroquial, el santuario, la Plaza de Arriba, la Plaza de Abajo, calles, magueyeras, el acueducto, oficios, caminos rurales, la Presa, ríos, vida rural. 
Y la pluma de don Luis hace que cobren vida los lugares y los sitios. La lectura de este libro ayuda a ser teulense con emoción, con sentimiento de arraigo, con orgullo del terruño. A los demás, quienes tienen relación con nuestro pueblo por distintos motivos, el libro les abre una ventana a la intimidad de nuestro pueblo. Una ventana desde el corazón de don Luis Sandoval Godoy.
Al término de la presentación del libro, se inauguró la Casa Municipal de Cultura, con el nombre de "Luis Sandoval Godoy". Para que su nombre, su obra, su lucha de toda la vida anime a los creadores de cultura de nuestro municipio.

Hugo Ávila Gómez
Vigías del Patrimonio Cultural 

sábado, 14 de junio de 2014

Pedro Caloca Larios y Beatriz González Ortega: dos héroes teulenses para nuestro tiempo

Palabras leídas en la ceremonia de homenaje a Pedro Caloca y Beatriz González Ortega
 
Foto: José Antonio Huerta Gutiérrez

Hugo Ávila Gómez

¿Qué es un héroe? ¿Por qué son héroes Pedro Caloca Larios y Beatriz González Ortega? ¿Qué significa para los tiempos actuales la vida y la obra de estos dos ilustres teulenses?
Cuando la mayoría de la gente se queda observando, cruzada de brazos, salvando el pellejo, protegida en la comodidad de la neutralidad, sin tomar partido, hay quienes se deciden salir a la calle y ponen al servicio del prójimo, al servicio de la renovación de la sociedad, su cuerpo, su tiempo, sus talentos personales, sus recursos materiales, su vida entera.
En épocas de conflicto, de crisis o de rompimiento de la armonía en la sociedad, por prudencia o por cobardía, muchos dan la espalda a la realidad. Sólo unos pocos conservan el fuego del amor por el prójimo que sufre, y se deciden a actuar. Enfrentando sus propios miedos y asumiendo sus debilidades, se sobreponen a las limitaciones de la naturaleza humana y dan la cara, salen a la calle para reunirse con otros como ellos, que han decidido no ser neutrales,  y quieren hacer lo que pueden para disminuir el rencor, la división, la injusticia, la violencia, la incomprensión, la decadencia de la sociedad impulsada por la ambición de dinero y de poder. Esas personas son los héroes, quienes se mueven en contra de la corriente del conformismo, de la indiferencia, del individualismo y del egoísmo. Un héroe es quien hace lo justo cuando los demás no se atreven.
Hoy tenemos en el centro de esta plaza pública los restos mortales de dos héroes: Pedro Caloca Larios y Beatriz González Ortega. Dos personas nacidas en el siglo XIX en este pueblo del Teul. Dos seres humanos que bebieron la nobleza de las personas del campo y se alimentaron de la espiritualidad de la gente del pueblo, gente que tiene el corazón abierto a la amistad y los brazos dispuestos a cuidar todas las manifestaciones de la vida. Pedro Caloca Larios y Beatriz González Ortega serán recordados por siempre porque supieron decir sí cuando la patria los necesitaba. Y lo hicieron con generosidad e inteligencia.
Un héroe no es alguien perfecto, que nunca se equivoca. Un héroe es como todas las personas. Tiene errores. Su vida es común. ¿Cuál es la diferencia? Un héroe es sincero consigo mismo. Reconoce sus limitaciones y sus temores. Trabaja con ellos. Se transforma. Aprende a gobernarse a sí mismo. Sale a los demás y actúa más de la cuenta.
Un héroe es alguien movido por tres principios fundamentales:
1) Libertad interior. El héroe escucha la voz de su conciencia, se desprende del yo para buscar la armonía con todo lo que le rodea. Desarrolla hábitos de reflexión. Está en paz consigo mismo.
2) Amor: actúa con desinterés, por amor a los demás, por abrazar el bien de la comunidad y procurar condiciones de paz e igualdad. El héroe logra el poder moral que surge del servicio al prójimo.
3) Es un inconforme. Le incomoda la rutina, la injusticia, lo que daña al ser humano. Busca siempre el bien mayor. Mantiene la vista alto, siempre hacia un objetivo mayor. Su vida se rige por ideales. Y toma opciones de compromiso, de acción.
Los tiempos que vivimos no son fáciles. Nunca ha sido fácil vivir. La sociedad actual descuida lo más valioso: la vitalidad de niños y jóvenes y la sabiduría de los viejos. Estamos tan ocupados en los negocios, en los enredos de la política, en los juegos de poder, que hemos olvidado lo primero: el cuidado de nuestros niños, la preocupación por nuestros jóvenes, la atención a los viejos, el amor por la tierra y por la naturaleza, la enseñanzas del pasado, la creación de condiciones para que la educación y el trabajo alcancen a todos y sean fuentes de dignidad y bienestar. Ocupados en honrosas miserias hemos perdido la brújula.
Necesitamos héroes. México y Zacatecas necesitan de personas como Pedro Caloca Larios y Beatriz González Ortega, que trasciendan el egoísmo de los pequeños placeres, de la pequeña comodidad, de la pequeña seguridad personal, y salgan a preguntar: ¿Qué se necesita de mí? ¿Quiénes más están dispuestos a dar la cara para colaborar en disminuir la desesperanza y aumentar el respeto, la ayuda mutua, la comprensión, las oportunidades de trabajo digno, la lucha contra todo lo que envilece al ser humano? ¿Qué podemos hacer juntos?
Pedro Caloca Larios y Beatriz González Ortega están hoy en este espacio público, en medio de todos nosotros, para recordarnos que la vida sólo tiene sentido si escuchamos la voz interior de la conciencia, si salimos a la calle con actos y gestos de comprensión y de servicio, y con una actitud permanente de inconformidad con lo que no está bien, con lo que impide el florecimiento de las personas y de los pueblos.
Pedro Caloca Larios y Beatriz González Ortega descansarán en el Mausoleo de las Personas Ilustres. El sitio de honor de los héroes zacatecanos. Su memoria es una invitación a dejar la mediocridad en estos tiempos de crisis.
Desde el Mausoleo de las Personas Ilustres, Pedro Caloca Larios y Beatriz González Ortega toda la vida nos harán esta pregunta a cada uno de nosotros: ¿Qué esperas para decirle sí a la Patria? ¿Qué esperas para hacer algo por tu comunidad? ¿Qué esperas para actuar en medio de tanta iniquidad?

Teul de González Ortega, 11 de junio de 2014

viernes, 13 de junio de 2014

11 de junio: homenaje a Pedro Caloca y Beatriz González Ortega

Foto: José Antonio Huerta Gutiérrez


Hugo Ávila Gómez

Pedro Caloca Larios y Beatriz González Ortega volvieron a su pueblo con honores, en un acto cívico solemne, con la participación de estudiantes y profesores de todos los centros educativos del pueblo del Teul y de algunas comunidades vecinas, así como invitados especiales y personas del pueblo y del municipio del Teul.

El miércoles 11 de junio los estudiantes y sus profesores hicieron valla en ambos lados de la calle, desde la Escuela Secundaria por la calle Morelos, hasta la Plaza de Abajo, por la calle Manuel Caloca. La Banda de Guerra del Batallón de Infantería de Tlaltenango presidía el cortejo. Profesores y profesoras del Teul y de la región cargaban las andas que traían los restos mortales de Pedro Caloca y Beatriz González Ortega. El equipo de protección civil y los regidores municipales se integraron al grupo que portaban los restos de los ilustres visitantes. Los toques marciales de la banda de guerra hacían que se enchinara la piel. El general Pedro Caloca y la profesora Beatriz González Ortega eran recibidos en su pueblo natal con respeto y emoción. La gente salía a la calle. Preguntaba de qué se trataba el movimiento. Estallaban los click de las cámaras fotográficas y se encendía el botón rojo de grabación de las cámaras de video.

El confeti lanzado desde los techos en la calle Manuel Caloca dio más colorido el evento. El cortejo avanzaba con parsimonia, a paso lento, al ritmo de la banda guerra. La modorra habitual de las calles teulenses se suspendía para dar paso al asombro, a la curiosidad, a la novedad de ver ambas aceras resguardadas por niños, jóvenes y profesores en posición de firmes, con amigable seriedad.

Foto: José Antonio Huerta Gutiérrez
El ingreso a la Plaza de Abajo fue a través de un arco de hojas de pino. La Banda Sinfónica del Teul recibió el cortejo con la Marcha de Zacatecas. La banda militar y la banda sinfónica fundieron su música, en desarmonía, cada cual traía su propia melodía. Fue una confusión efusiva. Estruendo de notas. Estallamiento festivo. La Plaza de Abajo vibró con tanta música.

Un toldo inmenso protegía del sol a buena parte de los asistentes. En el centro del escenario se colocaron las urnas que traían los restos de Pedro Caloca y Beatriz González Ortega. En el presídium estaban familiares de ambos héroes, venidos de la ciudad de México. Las sillas fueron ocupadas por invitados especiales, estudiantes y profesores. El pueblo del Teul y personas venidas de las comunidades del municipio se protegían del sol debajo de los árboles o en las aceras de las banquetas.

Foto: José Antonio Huerta Gutiérrez
Se desarrolló un acto cívico solemne. La Banda Sinfónica del Teul interpretó la Marcha Fúnebre. Una interpretación limpia, bien cuidada, profesional. Los discursos hablaron de recordar a Pedro Caloca Larios y Beatriz González Ortega como modelos, como ejemplos de vida que se anidan en la raíz de la identidad teulense y zacatecana. Todos los pueblos necesitan de guías, de hombres y mujeres cuyo camino sea inspiración e incentivo para dejar la rutina, la indiferencia, el individualismo. Y el Teul tiene una buena cantidad de estas personas. Mexicanos nacidos en esta región del país que supieron responder con generosidad e inteligencia a los retos de su tiempo. Su amor al prójimo, su inconformidad, su libertad interior, los han convertido en héroes. Lástima que estos mensajes no llegaron a buena parte de los asistentes por las pésimas condiciones del equipo de sonido.

Pedro Caloca dejó su carrera militar para ingresar a las filas de la Revolución de 1910 que reclamaba democracia, justicia y libertad. Arriesgó su futuro, su vida, por el bien de los mexicanos que vivían oprimidos en el Porfiriato. Terminada la guerra, se reintegró al ejército mexicano donde destacó por su inteligencia. Realizó estudios en Estados Unidos y Francia. Se graduó como ingeniero en aeronáutica. Fue director de la Escuela Militar de Aeronáutica y Jefe del Estado Mayor de la Secretario de Guerra. Alcanzó el grado de general de división. No sólo fue un buen estratega militar. También fue leal con los enemigos vencidos. En la Toma de Zacatecas, en lugar de fusilar a los prisioneros, como era la cruel costumbre, formó un batallón con los federales sometidos y con ellos defendió una de las trincheras más violentas en la célebre batalla del 23 de junio de 1914. Sin duda, un hombre de principios, con capacidad de sobreponerse a las rivalidades del momento, que pensaba en el éxito de su causa y, al mismo tiempo, en la humanidad del prójimo.

Beatriz González Ortega destacó, sobre todo, porque en la Toma de Zacatecas, en lugar de refugiarse en la seguridad de su hogar, instaló un hospital en la escuela donde era directora, para atender improvisadamente a los heridos de guerra. A ese lugar se presentó Pancho Villa, ordenándole que entregara a los oficiales federales heridos. Beatriz se negó. Le dijo que en ese lugar sólo había heridos, sin distinguir de qué bando eran. Ese desacato le valió una cintariza del jefe de la División del Norte y la orden de fusilarla. A punto de ejectuar la sentencia de muerte, un oficial de Tepetongo informó a Pancho Villa que iba a fusilar a la sobrina del general Jesús González Ortega, cuyo nombre llevaba uno de los cuerpos militares de la División del Norte. Pancho Villa reconoció que se había equivocado y ordenó suspender la ejecución.

El 11 de junio, el Teul hizo memoria de dos héroes, en su paso rumbo al Mausoleo de las Personas Ilustres, en el Cerro de la Bufa en Zacatecas, desde donde nos estarán recordando permanentemente el compromiso individual y comunitario con los problemas, las tareas y los desafíos de estos tiempos de crisis y de iniquidad.

Al final del evento, con la misma sencillez con que llegó, un hombre con presencia elegante, que permaneció en el anonimato durante toda la ceremonia, se desprendió de la masa festejante y se perdió en las calles aledañas a la Plaza de Abajo. Se trata del músico formado en la tradición clásica, compositor de conciertos sinfónicos, autor de más de cien canciones que han interpretado los intérpretes famosos de la música popular mexicana, actor en más de 40 películas de la época de oro del cine mexicano, escritor de varios libros de historia, pintor. Autor del retrato de Beatriz González Ortega que figuró en la publicidad del evento. Su nombre es apenas conocido en esta región sur de Zacatecas: Ernesto Juárez Frías, oriundo de Nochistlán, Zacatecas.

martes, 6 de agosto de 2013

Nombramiento de Hijos Predilectos del Teul



Hugo Ávila Gómez
Comité Pueblo Mágico del Teul
Vigías del Patrimonio Cultural


Fotos: Juan Carlos Castañeda Hernández

Representantes de la sociedad teulense, acompañando a los nombrados Hijos Predilectos

Cuca Caloca, Raúl Elizarrarás González Ortega y Consuelo Caloca Velázquez




Raúl Elizarrarás Zuloaga recibe el nombramiento, en representación de sus tíos Héctor Pedro y Luis Jesús

El sábado 3 de agosto, Héctor Pedro González Ortega Zalce, Raúl Elizarrarás González Ortega, Luis Jesús Elizarrarás González Ortega y Alicia Caloca Gutiérrez, fueron nombrados Hijos Predilectos del Teul por haber donado los objetos y piezas con que se inauguró el Museo de Historia el pasado 31 de mayo.


Héctor Pedro es tataranieto del General Jesús González Ortega; en tanto que Raúl y Luis Jesús son bisnietos de Jesús González Ortega. Gracias a ellos, el Museo de Historia del Teul cuenta con documentos valiosos como el nombramiento de general que Benito Juárez hizo a Jesús González Ortega; la condecoración por el Sitio de Puebla, diversas fotografías originales y un busto fabricado por el propio Héctor Pedro, quien también es escultor.


Por su parte Alicia Caloca Gutiérrez (representada en esta ceremonia por sus primas María del Refugio y Consuelo Caloca Velázquez) es hija del General Pedro Caloca Larios, quien en la Revolución Mexicana combatió en las tropas de la División del Centro y de la División del Norte de Francisco Villa. Alicia donó libros, fotografías, uniformes y objetos personales que fueron propiedad del General su padre.




El nombramiento de Hijos Predilectos fue autorizado por el Ayuntamiento Municipal, a propuesta del Comité Pueblo Mágico del Teul. Y es una forma de agradecer a la familia de estos personajes teulenses, quienes se desprendieron de un patrimonio particular para convertirlo en patrimonio de los teulenses y del pueblo de México.



Entrega del reconocimiento a Raúl Elizarrarás González Ortega

En adelante, el Museo de Historia guardará bienes que mantienen viva la memoria de Jesús González Ortega y de Pedro Caloca Larios, quienes son modelos de vida por su congruencia, honradez, servicios a la patria, ejercicio de virtudes ciudadanas que empujaron para que México fuera un país libre y justo.


El hecho de mantener vivo el recuerdo de Jesús González Ortega y de Pedro Caloca Larios, afirma quiénes somos los teulenses, cuál es la identidad que queremos construir cotidianamente y expresa nuestra fe en los grandes valores de la vida.


Hijas ausentes posan junto con los homenajeados
A raíz de este evento, las personas homenajeadas llegaron al Teul con más pertenencias familiares. Donaron al Teul diversos documentos y copia de una pintura de Beatriz González Ortega. Por su parte, María del Refugio y Consuelo Caloca Velázquez, hijas del coronel Ignacio Caloca Larios regalaron al pueblo del Teul diversas fotografías de su padre y de la familia Caloca Larios. Con ello, es posible que Beatriz González Ortega y Pedro Caloca Larios sean los siguientes personajes teulenses en poblar el Museo de Historia del Teul.

El Cerro del Teul visto al amanecer por Jesús González Ortega



"Del cerro que domina por el sur a la población y que se halla ahí como testigo mudo de las generaciones que han pasado, como un centinela que vela constantemente sobre sus destinos desafiando al poder de los siglos, se empezaba a distinguir su bien formado pedestal, sus hermosas faldas, sus pintorescos declives, sus poéticos manantiales, su torneada y graciosa cúspide, a proporción que los resplandores del alba iban disipando las sobras de la noche"


Jesús González Ortega
El Pobre Diablo, Nº 16, 
Tlaltenango, 12 de abril de 1856

(Citado en el libro Jesús González Ortega: notas biográficas, 
de Marco Antonio Flores Zavala, Zacatecas, 2013, p. 123)

lunes, 5 de agosto de 2013

Algunas notas sueltas, tomadas de la presentación de libros sobre Jesús González Ortega y Lauro G. Caloca




Teul de González Ortega, 5 de agosto de 2013


1.       En las décadas de 1840 y 1850, el Teul fue centro cultural de la región sur de Zacatecas. Desde San Juan Bautista del Teul, el joven Jesús González Ortega se convirtió en animador de tertulias, círculos literarios, distribuidor de libros, actos cívicos, escritor en periódicos regionales y miembro de una red de políticos liberales. A través de la promoción de la cultura logró crear una importante red de relaciones en el Cañón de Tlaltenango, Colotlán, Villanueva, El Cañón de Juchipila, Guadalajara y Zacatecas.


2.      Los teulenses se sienten lejos de Guadalajara, de Zacatecas, de Aguascalientes. Lejanía aquella la del siglo XIX, en donde los viajes eran a lomo de caballo y atravesando barrancas. Y sin embargo, Jesús González Ortega se sobrepuso a la distancia para conectarse con el mundo cultural y político de su tiempo. Una viva lección de voluntad y de creatividad.


3.      Mercedes Mercado, mujer teulense que se casó con el General Jesús González Ortega, lo siguió a Tlaltenango, Zacatecas y San Luis Potosí. Pero, jamás lo acompañó a la ciudad de México, donde El Tinterillo de la Reforma llegó a ser Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.


4.      En los círculos sociales y políticos de la ciudad de México, El General Jesús González Ortega presentaba a su esposa con un retrato que siempre lo acompañaba: “Les presento a Merced, mi esposa”.


5.      No tiene caso contraponer a Jesús González Ortega con Benito Juárez. Ambos fueron hombres de su tiempo. Hombres surgidos en pueblos modestos, con una vida oscura en su juventud. Ambos son cimientos principales de la República Mexicana, cuyos valores y principios siguen siendo orientación para este país.


6.      Los libros condujeron a Jesús González Ortega a la política. Su vida pública estuvo orientada por sus lecturas. Fue un ciudadano, pero sobre todo, fue un lector.


7.       Sabemos que en la Toma de Zacatecas, Beatriz González Ortega se enfrentó a Pancho Villa, quien le exigía entregarle los oficiales federales que estaban herido en el improvisado hospital en que se convirtió la Escuela Normal de Zacatecas. La maestra Beatriz se negó y esa rebeldía le costó ser enviada al paredón de fusilamiento. Cuando se enteró que estaba fusilando a la sobrina del general Jesús González Ortega, se arrepintió y canceló la ejecución. Con el tiempo, cuando la maestra Beatriz daba clases en el centro histórico de la ciudad de México, a su paso por una puerta lateral de Palacio Nacional, algunos militares se hincaban a su paso y besaban su mano. Agradecidos por haberles salvado la vida en la ciudad de Zacatecas. Esto lo contó el licenciado Raúl Elizarrarás González Ortega, bisnieto del general Jesús González Ortega.

PRESENTACIÓN

La Labor es un espacio común donde podremos encontrarnos con el gusto de platicar, estar informados, revivir recuerdos entrañables, investigar la historia local, rescatar las pláticas de más antes, conocer los últimos acontecimientos, compartir las buenas nuevas y, sobre todo, para tender puentes de entendimiento y comprensión entre personas ligadas al terruño del sur de Zacatecas.

¡Bienvenid@s!